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Cuéntame de tu arte

Esa es la pregunta que me lanzaron el otro día, una pregunta que me lanzaron el otro día desde la red social ask.fm, y que por el límite de caracteres no pude contestarla al completo. Hoy la respondo totalmente desde este artículo:

Se podría decir que soy un artista un tanto peculiar. La mayoría de los artistas imaginan algo nuevo desde su cabeza y lo plasman en un lienzo, unos acordes o una fotografía. Yo en cambio, me enfundo la cámara al salir de casa sin saber lo que voy a encontrar, es paradójicamente como la vida en sí. Una vez lo encuentro, tengo milésimas de segundo para encuadrar y capturar la esencia de lo que he sentido al ver lo que visto. En la calle, me topo con la vida, con personas y capturo el momento preciso, el instante de esas personas desde mi punto de vista. Ese punto de vista está condicionado por mi filosofía, mi modo de ver la vida, la canción que esté escuchando, mis sentimientos, mi estado de ánimo, etc… En definitiva, ese momento es capturado y creado subconscientemente por mi yo y por todo lo que condiciona mi ser. El gran Henry Cartier-Bresson decía eso de “fotografiar es colocar la cabeza, el ojo y el corazón en un mismo eje”. Yo diría que con mi fotografía, no sólo se alinea esas tres cosas, en mi caso añadiría que ese eje apunta hacia un momento preciso en el que se alinea mi yo con la vida. E intento atraparlo para hacer de un efímero instante, un momento eterno. Realmente, cuando salgo con la cámara, no voy a por fotos. Salgo para vivir, a sentir y dejarme llevar. Puede que en una tarde en la que salga, sólo haga un disparo o sólo seis. Ha habido momentos en los que he preferido no he sacar la cámara de la mochila y me he vuelto sin fotos. Porque no hay mejor lienzo, ni mejor fotografía, ni arte que la vida.

Técnicamente podría decir de mi fotografía que cuido y mimo muchísimo la composición, el encuadre y las luces, y juego con esos elementos para transmitir en función de lo que yo quiera hacer sentir. Mayormente realizo las fotos en blanco y negro porque me siento más cómodo a la hora de transmitir lo que quiero a través de las luces y las sombras. También realizo fotografías a color y algo de arte digital, pero predominantemente, mi fotografía es en blanco y negro. Y siempre huyo del retoque, lo máximo que retoco es encuadre, contraste, calidad y saturación. En excepción de creaciones digitales, claro. Me gusta las fotos espontáneas, naturales… Podría explayarme aún más técnicamente, pero cada foto es un mundo, y cada foto con una técnica u otra he transmitido una u otra cosa. No creo que la técnica sea lo más importante. Puede darse el caso de que una foto técnicamente sea mala y que transmita mucho más que una foto con una técnica perfecta. Yo intento con mi arte es hacer sentir, pensar, vivir a la gente lo que yo siento, pienso y vivo. Porque tal y como citabas a Alejandro Jodorowsky en tu respuesta: “El arte nunca debe ser una actividad de narcisismo y autocontemplación, el arte debe sanar el alma”.

Me han dicho infinitas veces que me abra un estudio, y he dicho aún más veces no. Sé que hago algunas fotografías que no son improvisadas, autorretratos míos sobre todo. El pose suelo verlo como algo artificial, antinatural… Yo, cuando me hago fotos a mí mismo, me quito esa máscara imaginaria que se ponen algunos para salir bien y enseño lo que hay dentro, muy dentro de mí. Cuando fotografío a gente, lo hago cuando no saben que las estoy capturando, y se muestran tal como son. Desgraciadamente, hay mucha gente que no se muestran como son, e intentan tener siempre el respeto de los demás, aunque eso conlleve dejar de ser ellos mismos. Odio, por ejemplo, que la gente vaya con las mejores galas para aparentar algo que no son. Es por eso, que en muchos de mis autorretratos apenas estoy con ropa, porque quiero mostrarme tal y como soy yo, quiero hacer fotos directamente a mi alma. Además, odio los limites que las religiones imponen en el verdadero ser de las personas y todo lo que me espera en un estudio son bodas, bautizos y comuniones.  En definitiva, no creo que sea bueno realizando ese trabajo, porque al hacer algo que no te gusta, lo haces mal o le terminas cogiendo odio. Y no quiero cogerle odio a mi cámara ni a este maravilloso arte. Sé lo mal que está el mundo del arte, sé que es muy difícil que pueda llegar a ganarme la vida con esto. Yo no lo dejaré de intentar hasta el final de mis días.  Al arte hay que amarlo con sus defectos y sus virtudes. Y yo siento verdadero amor por todo el arte. Y aunque muera de pobre, no seré más rico siendo alguien quien no quiero ser.

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