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Monthly Archives: mayo 2015

02 May 2015

La caja de los sueños

Había una vez un niño que siempre visitaba a su abuelo. El anciano hombre tenía un pequeño taller relojero oculto en una de las calles estrechas de un pueblo. En sus paredes colgaban muchísimos tipos de relojes y artilugios. El pequeño jovenzuelo siempre jugaba y trasteaba entre todos ellos.

Un día, en uno de los cajones de un mueble del taller, se encontró una bonita caja de música. Fue a abrirla, cuando de pronto, el abuelo le interrumpió diciéndole que no lo hiciera. Le explicó que era de su padre, le dijo que era mágica y que si la abría descubriría la magia de su interior pero que se desvanecería para siempre. Durante años, el pequeño niño visitó a su abuelo y con asombro observaba la caja pero sin abrirla.

Pasaron años y años, y la caja permaneció cerrada, hasta que un día el viejo murió y el niño dejó de ser un inocente chiquillo. El ya adulto nieto, intrigado con lo que contendría en su interior abrió la caja para descubrir lo que realmente contenía la caja. Desilusionado, vio que entro de ella no había nada, sólo música. Y la caja dejó de ser una caja mágica, pasó a ser una simple caja cualquiera. Aún así, el hombre conservó la caja como recuerdo.

No mucho más tiempo después, enfermó, y en su lecho de muerte, el hombre le cedió la caja a su único hijo. Y le dijo:

-Hijo, esta caja es mágica pero nunca la abras porque sino, la magia que en ella reside se disipará.

Y el hijo tristemente le contestó:

-Pero la magia que hay dentro, ¿hará que sigas vivo?

-Sí, lo hará. Igual que lo hace con mi abuelo.

El padre acariciaba la cabeza del niño con dulzura mientras cerraba los ojos lentamente.

Una vez habiendo crecido lo suficiente para haber perdido la inocencia de la niñez. El hijo abrió la caja y dentro de ella no encontró magia. Pero lo que si encontró es una foto juntos y detrás algo escrito:

“La magia no existe, pero hay algo imperecedero, eterno, mucho más poderoso que ella. Algo que ni la enfermedad ni el tiempo mata. Los años que pasé contigo y el recuerdo de ellos.

Te quiero y siempre te querré,

Papá”

01 May 2015

La princesa infeliz

Ella era la princesa más avariciosa, rica y poderosa del mundo. Tanto, que podía y quería tener todo lo que a ella se le antojara. Pero había algo que se le escapaba, la felicidad.

Como la iban a coronar como reina, fue a visitar varios reinados para adquirir y poseerlo todo. Así pues, inició un recorrido por varias tierras.

La princesa del primer reino se veía feliz luciendo unos hermosos vestidos. Eran los más bellos del mundo. Así que ella compró todos sus vestidos, pero seguía sin ser feliz.

La princesa del segundo, vestía con las más bonitas y relucientes joyas del mundo. Así que ella se las compró todas, pero ésta seguía infeliz.

En el último reino, ella quedó maravillada. Sus pies estaban pisando el reinado más grande y hermoso, y además, estaba regentado por el más asombroso castillo de todos.

La princesa no sólo compró el castillo aquel, sino que también todo el reino. Pero de nada le valía tener tanto porque ella seguía estando muy triste.

De vuelta a su reino, desde la ventana de su carruaje miró a una mujer de viejos ropajes reía, mientras saltaba y se mojaba felizmente en un charco. Con una inquieta curiosidad la princesa se le acercó y le preguntó algo a aquella chica:

-¿Por qué eres tan feliz? ¿Qué es lo que tienes en tu haber? Que te lo compraré.

A lo que la mujer humildemente contestó:

-Ni este charco es mío porque es de usted. Es muy simple, para ser feliz sólo tienes que ser feliz.